En algún lugar
tiene que haber un rayo de luz
que disipe las tinieblas del futuro
una esperanza
que no se deje matar por el desencanto
y una fe
que no pierda inmediatamente la fe en si misma.
En algún lugar
tiene que haber un niño inocente
al que los demonios no han conquistado aún
un frescor de vida
que no espire putrefacción
y una felicidad
que no se base en las desgracias de los demás.
En algún lugar
tiene que haber un despertador de la sensatez
que avise el peligro de los juegos autoaniquiladores
una gravedad
que se atreva a tomarse en serio
y una bondad
cuya raíz no sea simplemente maldad frenada.
En algún lugar
tiene que haber una belleza
que siga siendo belleza
una conciencia pura
que no oculte un crimen apartado
tiene que haber
un amor a la vida
que no hable con lengua equívoca
y una libertad
que no se base en la opresión de los demás.
Autor: María Wine
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jueves, 27 de diciembre de 2007
domingo, 23 de diciembre de 2007
Volvía a casa
Volvía a casa entre disparos y engañadas multitudes
ciegas en su tormenta, amado pueblo mío.
Qué trágico, qué duro, qué cruel nuestro destino
de arar sobre el mar y que la luz te enlute.
Desasosiego físico, que podía palpar
como un dolor de muelas en el alma,
me saturaba el cuerpo: zozobra que era náusea,
entre certeza y duda de tu verdad mañana.
Yo soy mi pueblo ciego con los ojos abiertos.
Mi pueblo luminoso embarrado de sombra.
La realidad y el sueño, la raíz y el lucero.
La guitarra que siembra la semilla del alba.
Por igual me dolían la bala y el herido.
Tu día levantaba sus blancas torres altas
lúcidas de esplendor, oh recio pueblo mío,
si tu noche invadíame con pirámides truncas.
Sólo soy la guitarra que canta con su pueblo.
Aliento de su barro mi voz suya.
Autor: Luis Cardosa y Aragon
ciegas en su tormenta, amado pueblo mío.
Qué trágico, qué duro, qué cruel nuestro destino
de arar sobre el mar y que la luz te enlute.
Desasosiego físico, que podía palpar
como un dolor de muelas en el alma,
me saturaba el cuerpo: zozobra que era náusea,
entre certeza y duda de tu verdad mañana.
Yo soy mi pueblo ciego con los ojos abiertos.
Mi pueblo luminoso embarrado de sombra.
La realidad y el sueño, la raíz y el lucero.
La guitarra que siembra la semilla del alba.
Por igual me dolían la bala y el herido.
Tu día levantaba sus blancas torres altas
lúcidas de esplendor, oh recio pueblo mío,
si tu noche invadíame con pirámides truncas.
Sólo soy la guitarra que canta con su pueblo.
Aliento de su barro mi voz suya.
Autor: Luis Cardosa y Aragon
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Síndrome
Vi cómo un cocalero se sentaba en una silla
Y la gente aplaudía al Evo
Vi un gobierno de mestizos, blancos e indios
Y la gente celebraba al Evo
Vi pancartas de Nacionalización un primero de mayo
Y la gente encomiaba al Evo
Vi una asamblea de reencuentros y reconocimientos
Y la gente se alegraba por el Evo
Vi cómo Bolivia se llenaba de dinero
Y la gente sonreía al Evo
Pero luego vi al cocalero junto a la boina roja
Y la gente aplaudía al Evo
Pero luego vi un gobierno solo para indios
Y la gente celebraba al Evo
Pero luego vi los contratos con las transnacionales
Y la gente encomiaba al Evo
Pero luego vi en la asamblea desencuentros y desconocimientos
Y la gente se alegraba por el Evo
Pero luego vi cómo los precios subían
Y la gente sonreía al Evo
Hoy soñé mis tobillos engrilletados, una mordaza en mis palabras y una voz acechando mis ideas… y a la gente junto a mi.
Autor: Anónimo
Y la gente aplaudía al Evo
Vi un gobierno de mestizos, blancos e indios
Y la gente celebraba al Evo
Vi pancartas de Nacionalización un primero de mayo
Y la gente encomiaba al Evo
Vi una asamblea de reencuentros y reconocimientos
Y la gente se alegraba por el Evo
Vi cómo Bolivia se llenaba de dinero
Y la gente sonreía al Evo
Pero luego vi al cocalero junto a la boina roja
Y la gente aplaudía al Evo
Pero luego vi un gobierno solo para indios
Y la gente celebraba al Evo
Pero luego vi los contratos con las transnacionales
Y la gente encomiaba al Evo
Pero luego vi en la asamblea desencuentros y desconocimientos
Y la gente se alegraba por el Evo
Pero luego vi cómo los precios subían
Y la gente sonreía al Evo
Hoy soñé mis tobillos engrilletados, una mordaza en mis palabras y una voz acechando mis ideas… y a la gente junto a mi.
Autor: Anónimo
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